Movilidad: cambiando el enfoque

Movilidad: cambiando el enfoque
Movilidad: cambiando el enfoque

Movilidad: cambiando el enfoque

En estos días han sido varias las noticias en la prensa sevillana que se han hecho eco de la parálisis que sufren las obras de la SE40. Esta coyuntura ha sido aprovechada por algunas instancias para reivindicar, quizás de manera simplona, más inversiones en este tipo de infraestructuras de gran calibre, intentando, de algún modo, rememorar tiempos previos a la crisis-estafa en la que todavía estamos viviendo en los que no encontrábamos en un escenario de borrachera inversora en grandes infraestructuras.

Pero ahora los tiempos han cambiado y quizás ha llegado el momento para que, con el debido sosiego, debatamos seriamente qué es lo que realmente hace falta y dónde es más eficiente invertir, en un escenario de recursos necesariamente escasos.
En primer lugar debemos asumir una idea básica: las infraestructuras NO son un fin en sí mismas y, pese a lo que nos cuentan, a veces ni generan tanto empleo ni contribuyen a impulsar la economía, sobre todo cuando esas nuevas infraestructuras se añaden a una situación de dotación básica razonable. Es mucho más eficiente invertir en pequeñas infraestructuras que solucionen déficit localizados (por ejemplo vías ciclistas en los cascos urbanos de los municipios del área metropolitana).
En términos de movilidad, lo ideal sería diseñar un modelo basado en una buena red de transporte público, que no tiene por qué estar necesariamente basada en un ferrocarril subterráneo, en alianza con los medios no motorizados (peatón y bicicleta). Un modelo de ese tipo, puesto en práctica con mucho éxito en ciudades de nuestro entorno europeo más inmediato, podría canalizar la mayoría de los flujos de movilidad del área y, de paso, constituir una fuente de empleo en dos vertientes: por un lado en la construcción de ese sistema fundamentado en la pequeña infraestructura, mucho más eficiente como hemos dicho en términos de empleo, y, por otro, contribuiría a mejorar sensiblemente la movilidad, lo que reportaría una ventaja competitiva para la actividad económica.
De paso, también contribuiríamos a mejorar nuestro comportamiento con respecto a la reducción de emisiones que estamos obligados a acometer para cumplir nuestros compromisos de mitigación en términos de cambio climático.
En conclusión, lo que hemos estado haciendo hasta ahora no sirve, y debemos cambiar el enfoque, poniendo por delante la mejora del bien común y no dando por sentado viejas ideas inculcadas todavía desde determinados grupos de presión interesados en que todo siga igual.
Área de Sostenibilidad, Urbanismo, Movilidad y Medio Ambiente
Consejo Ciudadano de Podemos Sevilla

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